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Origen y bendición del belén familiar

Historia del Belén

El origen del belénEl belén que colocamos los cristianos en estas fechas está muy unido a la figura de San Francisco de Asís quien, al volver de su peregrinación a Tierra Santa, preparó una representación viviente del nacimiento de Jesús en la cueva de Greccio (Italia): ¡incluso el Niño era un recién nacido! Allí mismo les dio una catequesis sobre la Navidad y les habló de la grandeza de ese momento, y cantaron villancicos. Ese fue el primer belén del que se tiene noticia; se siguió la tradición iniciada por el Pobrecillo de Asís y se ha ido ampliando la representación hasta construirse nacimientos verdaderamente espectaculares.

El nacimiento que ponemos en IMG-20141216-WA0001casa, en las parroquias, en comercios, etc. es un testimonio de fe y la alegría que circunda estos días es reflejo del gozo cristiano por la cercanía del Amor de Dios que viene a ofrecernos una vida nueva; por eso, el una costumbre preciosa y que debemos extender, reunirse la familia (o su mayor parte) en torno al belén familiar y que sea bendecido por el cabeza de familia (o el que hace las veces) en la nochebuena del Señor o el día de Navidad.

Bendición del belén familiar

Reunida la familia, uno de los padres dice:

P./ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R./ Amén
P./ Durante estos días contemplaremos frecuentemente en nuestro hogar este pesebre y meditaremos el gran amor del Hijo de Dios, que ha querido habitar con nosotros. Pidamos pues a Dios que el pesebre colocado en nuestro hogar avive en nosotros la fe cristiana y nos ayude a celebrar más intensamente estas fiestas de Navidad.

Uno de los miembros de la familia lee un texto de la Sagrada Escritura.

P./ Escuchad ahora, hermanos, las palabras del Santo Evangelio según san Lucas (Lc 2, 4-7a):
En aquellos días José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre. Palabra del Señor.
R./ Gloria a Ti, Señor.

Uno de los padres dirige las siguientes peticiones.

P./ Ahora que nos hemos reunido toda la familia para iniciar las fiestas de Navidad, dirijamos nuestra oración a Cristo, Hijo de Dios, que quiso ser también hijo de una familia humana. Digámosle: Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.
R./ Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.
P./ Oh Jesús, por el misterio de tu sumisión a María y a José, enséñanos el respeto y la obediencia hacia quienes dirigen esta familia.
R./ Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.
P./ Tú, que amaste y fuiste amado por tus padres, afianza a nuestra familia en el amor y la concordia.
R./ Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.
P./ Tú, que estuviste siempre atento a las cosas de tu Padre, haz que en nuestra familia Dios sea muy amado.
R./ Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.
P./ Tú, que has acogido en tu gloria a María y a José, te pedimos por nuestros familiares difuntos, para que celebren estas fiestas de Navidad junto a Ti en el Cielo.
R./ Por tu nacimiento, Señor, protege a esta familia.

La madre o el padre rezan la oración de bendición del belén.

P./ Señor Dios, Padre nuestro, que tanto amaste al mundo que nos entregaste a tu Hijo único nacido de María la Virgen, dígnate bendecir este nacimiento y a la comunidad cristiana que está aquí presente, para que las imágenes de este Belén ayuden a profundizar en la fe a los adultos y a los niños. Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado, que vive y reina por los siglos de los siglos.
R./ Amén
P./ Cristo, el Señor, que se ha aparecido en la tierra y ha querido convivir con los hombres nos bendiga y nos guarde en su amor.
R./ Amén.

Se puede acabar cantando juntos un villancico.

¿Qué ocurre en la Misa?

Catalina Rivas es una sencilla mujer boliviana, sin mucha educación académica que ha escrito 12 libros, dice dictados por el mismo Jesús. La Iglesia no ha encontrado error en sus libros porque no contradicen en nada a las Sagradas Escrituras, por lo que no están condenados, pero deja al discernimiento de cada persona el creer o no en su contenido. Reproducimos éste documento sonoro con el fin de que os ayude a entender mejor lo que curre en la Misa y nos haga participar en ella cada vez mejor.

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«Moscati, el médico de los pobres»

El joven médico José Moscati consigue trabajar en uno de los mayores hospitales en el Nápoles de principios del siglo xx: “El Hospital de los Incurables”. Allí logrará fama como profesional y como hombre de caridad dedicando su vida al cuidado y a la atención de los enfermos, especialmente de los más pobres. Eso hará que el Dr. Moscati sea una de las personas más queridas de la capital de la Campania italiana.

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«¿Cuándo termina el Tiempo de Navidad?»

Pues cuando va a ser, ¡¡¡cuando acaban las vacaciones del cole!!!”. Esa es la respuesta más común que podemos escuchar a cualquier niño, o incluso a los no tan niños; pero no, ni la Navidad empieza con el sorteo del 22 de Diciembre, ni termina con los Reyes Magos.

En realidad la Navidad empieza el 24 de Diciembre por la noche, con la misa del gallo, y termina con la fiesta del Bautismo del Señor, que se celebra el primer domingo después de la Epifanía del Señor (comúnmente conocida como la solemnidad de los Reyes Magos). Después del Bautismo del Señor se inicia la primera parte del Tiempo Ordinario.

La “Misa de Nochebuena”

¿Por qué se llama

“Misa del gallo”?

Misa del Gallo

En el siglo V, el Papa Sixto III introdujo en Roma la costumbre de celebrar en Navidad una vigilia nocturna en un pequeño oratorio de la Basílica de Santa María la Mayor, llamado “ante el pesebre” y situado detrás del altar mayor. Ésta misa debía celebrarse mox ut gallus cantaverit” (en seguida de cantar el gallo”), expresión que utilizaban los romanos para referirse al inicio del nuevo día; por tanto, ésta Misa de Navidad debía comenzar a la medianoche, y en ella sólo comulgaba el Papa. Al finalizar la Misa de medianoche, se dirigía al Vaticano para presidir el solemne oficio de la noche en la Basílica de San Pedro.