Misa con niños

 Tiempo de Pascua

Cantos T. Pascual
Para facilitaros la participación en la Misa de 12´30h que celebramos cada domingo, ofrecemos en ésta página el folleto de las respuestas de la Misa y las canciones que cantaremos (podéis descargarlo e imprimirlo o fotocopiarlo).

Además, podéis escuchar el audio de las canciones para que las escuchéis durante la semana y así, en la Misa del domingo, podamos cantarlas todos juntos. Son las siguientes:

Vine a alabar a Dios

* Aleluya

Te vengo a ofrecer

Esta es tu fiesta, Señor

No adoréis a nadie

* Santa María del Camino

 

 

“Pequeños recordatorios”

1. Hemos de acostumbrarnos a entrar en la iglesia sin hablar, saludar a Jesús con la genuflexión (rodilla derecha toca el suelo) y guardar silencio para prepararnos bien.
2. Estad atentos, responded fuerte y rezad todos a la vez. En las hojas tenemos las oraciones, para poder rezarlas juntos.
3. Las hojas son una ayuda especial para poder seguir mejor la misa, distraernos menos y rezar mejor; por eso evitaremos jugar
con ellas, doblarlas o romperlas.
4. Si vamos a hacer las peticiones de perdón o las peticiones de la Misa, debéis estar atentos al momento debido y saber en qué orden os toca. Es importante que lo leáis antes para que se te entienda bien.
5. Cuando nos pongamos de pie, de rodillas en la consagración o nos sentemos, evitaremos hablar con los demás para no distraernos ni distraer a otros.
6. En las lecturas de la misa nos habla Dios (por eso, al final decimos: “Palabra de Dios”), y nos dice algo muy importante para vivir bien éste día; por tanto, hemos de escuchar en silencio y con atención.
7. Si nos sabemos bien los cantos, procuraremos cantar alto y siguiendo la letra de las hojas; si aún no lo sabemos, cantamos más bajito para escuchar y aprender a cantarlo.
8. Las posturas corporales nos ayudan a rezar: siempre que el sacerdote tenga los brazos extendidos, estaremos de pie; durante las lecturas y la comunión, estaremos sentados; cuando extienda las manos sobre el pan y el vino, nos pondremos de rodillas. Hagámoslo sin hablar, por favor.
9. Como el sacerdote puede usar distintas Plegarias Eucarísticas, es necesario estar atentos al momento en que extienda las manos sobre las ofrendas, porque viene Jesús al altar: es el momento más importante de la Misa, porque el pan y el vino se van a transformar en su Cuerpo y en su Sangre. Como es Dios, el modo adecuado de recibirle es poniéndonos de rodillas (adoración).
10. Acordaos de que después de rezar juntos el Padre Nuestro, no se dice “Amén, porque la oración continúa (es como si hubiésemos introducido el Padrenuestro en una oración más larga). El “Amén” se dirá después.
11. Una vez hayamos acabado el canto de la paz, alabamos juntos al “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”; ¡es una oración que rezáis la asamblea! (vosotros), mientras el sacerdote dice unas oraciones en voz baja. No debería empezar a rezarlo el cura.
12. En las hojas hay una oración para decir a Jesús después de haber comulgado; esa oración nos enseña qué decirle cuando le recibamos, y ayuda a rezar a los que le han recibido. Procuraremos rezarla despacio, con el corazón y todos juntos.
13. La misa acaba cuando finaliza el último canto. Después, vamos a la sacristía sin correr, sin empujarse y sin hablar fuerte (seguimos en la casa de Dios). Sobre todo, evitaremos apoyarnos en el altar, y cuidado con las velas (¡están encendidas!), el mantel y los demás elementos del presbiterio (lugar desde el que preside el cura y se realizan todas las funciones litúrgicas de la Iglesia).